Hay juegos que envejecen mal. Otros envejecen con dignidad. Y luego está Beneath a Steel Sky, que ha decidido convertirse en una especie de vino añejo cyberpunk servido en una taza oxidada. Lanzado en 1994 por Revolution Software, este clásico de aventura gráfica nos lleva a una distopía donde las corporaciones controlan la sociedad, la vigilancia es constante y la gente vive obsesionada con pantallas. Es decir, una visión aterradora del futuro... que hoy parece una reunión de accionistas de cualquier red social.
Bienvenidos a Union City, donde el optimismo fue declarado ilegal
Encarnas a Robert Foster, un huérfano criado en el desierto australiano que es secuestrado y llevado a la gigantesca Union City. Tras un oportuno accidente aéreo —porque los héroes de los videojuegos tienen la misma suerte que los protagonistas de las películas de acción de los 80—, comienza una investigación que mezcla conspiraciones, inteligencia artificial, corrupción y mucho humor británico.
La ambientación es uno de los grandes triunfos del juego. Los escenarios, diseñados con la colaboración del legendario dibujante de cómics Dave Gibbons (sí, el de Watchmen), siguen teniendo una personalidad arrolladora. Cada pantalla transmite la sensación de estar viviendo dentro de una novela gráfica interactiva.
El verdadero protagonista: Joey, el robot más simpático del vertedero
Aunque Foster sea el héroe oficial, cualquiera que haya jugado recordará sobre todo a Joey, un robot sarcástico que acompaña al protagonista durante gran parte de la aventura.
Joey es esa clase de compañero que hoy acumularía millones de seguidores en redes sociales simplemente por responder con ironía a todo el mundo. Tiene más carisma que algunos personajes escritos con presupuestos de Hollywood y demuestra que no hacen falta cinemáticas de 40 millones de dólares para crear un personaje memorable.
Lo que sigue funcionando como un reloj
- Una historia sorprendentemente madura.
- Diálogos ingeniosos y cargados de humor británico.
- Un universo cyberpunk coherente y absorbente.
- Personajes memorables.
- Una dirección artística que sigue siendo magnífica treinta años después.
Lo que ha envejecido como un ordenador con Windows 95
No todo es perfecto bajo este cielo de acero.
Algunos puzles responden a esa filosofía noventera de: "¿Qué ocurriría si combinamos un clip, una barra metálica y una tostadora industrial?". La lógica existe, pero a veces se encuentra escondida detrás de una esquina oscura esperando que el jugador haga clic en todos los píxeles de la pantalla.
Además, ciertas animaciones muestran claramente el paso del tiempo. Los personajes se mueven con esa rigidez característica de la época, como si estuvieran intentando no derramar café mientras caminan. Ya en 1994 algunos análisis señalaban estas limitaciones de movimiento.
¿Merece la pena jugarlo en 2026?
Absolutamente.
No porque sea perfecto, sino porque representa una época en la que las aventuras gráficas confiaban en la inteligencia del jugador más que en los marcadores flotantes o las flechas gigantes indicando el camino.
Además, resulta fascinante comprobar cuántos de los temas que planteaba —control social, vigilancia tecnológica, inteligencia artificial y poder corporativo— siguen siendo relevantes décadas después.
Es uno de esos raros casos donde la nostalgia no es el único motivo para volver. El juego sigue teniendo algo que decir.
Veredicto Zarabarandula
Puntuación retrocientífica: ★★★★½ de 5 disquetes
Ideal para: amantes de las aventuras gráficas, fanáticos del cyberpunk y personas que todavía recuerdan lo que significaba leer diálogos en lugar de saltarlos.
No recomendado para: quienes consideran que un juego es lento si pasan más de diez segundos sin una explosión.
Mi conclusión: una joya imprescindible del abandonware clásico, elegante, inteligente y con suficiente personalidad para dejar en evidencia a muchos títulos modernos con presupuestos astronómicos.
Descargas y recursos
Como curiosidad, Beneath a Steel Sky fue liberado oficialmente como freeware por sus creadores y puede descargarse legalmente.
- ScummVM – Versión freeware oficial (CD y Floppy)
- My Abandonware – Ficha y recursos del juego
- Abandonware DOS – Descarga y documentación adicional
- DOSGames – Versión gratuita y guía de ejecución
Zarabarandula, donde seguimos excavando entre montañas de píxeles para encontrar tesoros que el tiempo se negó a oxidar.










